
Un mediodía fío,un comedor pequeño y caliente,
cuatro amigos que sepan estar callados,
hasta los postres,
que no fumen hasta tomar café.
Por la ventana se verá llover
y se oirá cómo pasan
los hombros del viento
rozando los cristales.
"El invierno en Santiago", Álvaro Cunqueiro.